Let's make the communities movement thrive! Sign up as a monthly donor for just $5. Donate here.

Coopera Calcena Cohousing Senior Calcena Zaragoza España esp

by Cooperacalcena
Category
Community Forming
Location
41°39'10.4"N 1°43'01.1"W
Captcha

Con el ánimo de buscar alternativas a la despoblación en el municipio de Calcena, se presentó la Coopera-Calcena, iniciativa desarrollada por Alberto Casañal y Juan Carlos Lorente.

Se trata de un proyecto de senior cohousing, es decir, unas viviendas colaborativas y solidarias para jubilados. La gestión es en régimen de cooperativa.

Esta alternativa a la compra o alquiler de la vivienda trata de ser más económica, más ecológica y más social.

Se combinan la existencia de espacios privados, como son las viviendas, con espacios comunes repartidos a lo largo de la edificación, comedores, espacio para talleres, zona para los servicios, etc… La importancia de las zonas verdes juega un papel clave en la vida de la cooperativa permitiendo una vida que combina las ventajas de los servicios en las ciudades y la vida en los pueblos rodeado de naturaleza.

A su vez el proyecto da importancia y muestra su preocupación por la ecología a través de su construcción bioclimática permitiendo que el edificio sea sostenible y tenga el menor impaco ecológico posible en la zona.

Todo ello hace que la vida en la cooperativa ofrezca la posibilidad de emprender un envejecimiento rico y activo ofreciendo al cooperativista un espacio propio y privado dentro de una comunidad basada en el apoyo mutuo, la participación y el desarrollo personal, alejándose de la soledad que proporcionan el resto de alternativas.

Calcena es un bonito pueblo, a 836 metros de altitud, situado en la comarca del Aranda. 103 km. la separan de Zaragoza por carretera y 64 km de Calatayud. Por sus huertas discurre el río Isuela, afluente del río Aranda, que a su vez lo es del río Jalón, el cual desemboca en la margen derecha del Ebro.

Su población real no llega a los 20 habitantes aunque los fines de semana su demografía crece un poco y no digamos durante el verano, especialmente en sus fiestas de agosto. Por sus escasos residentes fijos y por su ubicación pertenece por pleno derecho a la España Vacía, que en este corazón despoblado atravesado por el Sistema Ibérico también recibe el nombre de Serranía Celtibérica.

No tenemos casi gente pero a cambio poseemos otras cosas que permiten calificar a Calcena como un lugar muy interesante para residir. Gozamos de un magnífico paisaje, aire puro, tranquilidad, silencio, condiciones idóneas para vivir más despacio, sin prisas, en donde el tiempo discurre a un ritmo sereno.

Pero no solamente hablamos de un escenario espiritual e intangible. También Calcena se puede tocar. Hay peñascos, rocas, cultivos, flora, fauna, saltos de agua, senderos, montañas, cuevas, fuentes, barrancos, bodegas, eras, corrales, casas y monumentos.

Está la majestuosa Iglesia de Nuestra Señora de los Reyes, de planta renacentista con una portada románica y una esbelta torre mudéjar. El templo sorprende por la amplitud de sus dimensiones, no en vano Calcena era el lugar de residencia de verano de su señor feudal el arzobispo de Tarazona y la iglesia tenía que estar acorde con su importancia social. Cerca de la parada de autobuses se conserva el ábside románico de San Miguel.

En Calcena se conservan varias ermitas: la capilla Virgen de las Nieves, vulgarmente conocida como la del Cortijo (situado en el propio casco urbano), San Roque (perfectamente restaurada), San José, La Virgen (ambas necesitadas de una importante rehabilitación). A 1.100 metros de altura se sitúa la ermita de San Cristóbal, a la que se puede acceder andando tras una hora de camino, pasando junto a las Peñas de Cabo, o en vehículo por la carretera que lleva a Oseja y luego cogiendo la pista que sale del alto de la Crucija. Ya desde este punto las vistas son impresionantes: enfrente el Moncayo y delante la muela de Beratón y el morrón de Purujosa. A la derecha Peñas Albas y al fondo las Peñas de Herrera. Desde la ermita a estas extraordinarias imágenes se añade la visión de Calcena en el fondo del valle.

El entorno más próximo a Calcena es digno de destacarse. Al otro lado del río Isuela se levantan las peñas de Cabo, junto a la carretera que conduce al municipio de Oseja que se inicia en la fuente de la Ojosa. El primer kilómetro de esta carretera, con sorprendentes peñascos a ambos lados, es de una belleza asombrosa. Paraíso de la escalada, con más de 350 vías, es uno de los mejores sitios que hay para practicar este deporte. Una abundante colonia de buitres leonados adorna el cielo con sus esplendidos vuelos. También podemos observar cernícalos y alguna pareja de alimoches. Con un poco de suerte disfrutaremos de la compañía de pájaros carpinteros afanados en su tarea.

Por el otro lado de la carretera, en dirección a Zaragoza, a unos tres kilómetros podemos coger el sendero que en un momento nos conduce a la cascada de Pozos Altos o Salto del Batán, así conocido por al artilugio que llevaba ese nombre y que consistía en una maquinaria de madera movida por agua para “abatanar” las telas. Del antiguo Batán solamente quedan los agujeros en la roca. Un puente de arco de medio punto cruza el río y nos conduce a un molino cercano.

Un par de kilómetros más abajo, al borde la de la carretera se inicia una senda que discurre por el barranco de Valdeplata, así llamado por las antiguas minas de plata que allí se explotaban ya desde los romanos, situadas a unos 3 kilómetros desde la carretera, de las cuales se conservan restos de los edificios junto a los pozos y galerías.

Sin duda el Moncayo, con sus 2.134 metros es el gran dominador de todo el paisaje. Su Parque Natural, ecosistema protegido que se extiende en torno a la gran montaña que le da nombre, se sitúa a unos pocos metros de Calcena. La ruta más transitada para acceder a su cumbre se realiza por la parte de Tarazona, desde el santuario de Nuestra Señora del Moncayo. También desde su cara oculta o vertiente sur se puede subir a su cumbre, partiendo de los municipios sorianos de Beratón (a 15 km. de Calcena) o La Cueva de Ágreda (29 km.).

No menos interesante es la excursión que se puede realizar a Peñas Albas a través del sendero situado detrás del cementerio. Una vez que llegamos a su base el paisaje que se contempla es espectacular desde el collado Somero: el barranco de la Covachuela entre la Peña de los Moros y la Plana de Valdeascones. Si tenemos tiempo y fuerzas podemos continuar la ruta hasta alcanzar las Peñas de Herrera, también conocidos como los Castillos de Herrera no solo por su forma. También porque realmente se utilizaron como baluartes defensivos del Reino de Aragón frente al de Castilla en sus conflictos durante la Edad Media.

Si nos interesan los secretos que pueda guardar el interior de la tierra disponemos de numerosas cuevas y simas: la cueva Honda (actualmente restringido su acceso para salvaguardar la numerosa colonia de murciélagos que moran en ella), la cueva Hermosa, la cueva del Ajo y del Agua, la Bolinchera, la cueva de las Grajas, la sima de la Plana. Tampoco faltan manantiales de agua en Calcena, comenzando por la fuente situada en el mismo pueblo y que nos abastece a todos, siguiendo por la fuente de la Ojosa, al pie de las peñas de Cabo, la fuente del Tío Pocho, muy próxima a la anterior, las “fuentecillas”, en la carretera que lleva a Zaragoza, la Fuente Espadas, en la subida a la ermita de San Cristobal, la fuente del Chapurro, en el barranco de la Covachuela.

Estas fuentes junto con el río Isuela hacen que los recursos hídricos de Calcena sean abundantes, lo que nos permite regar sus fértiles huertos en los que se cultivan patatas, tomates, cebollas, judías, borrajas, acelgas, lechugas, ajos, pimientos. A lo largo del curso fluvial se alinean bosques de ribera en los que predominan los chopos, aunque también se pueden encontrar fresnos, álamos, envueltos por hiedras y zarzamoras. En los montes hallaremos un sotobosque de encinas o chaparros, brezos, y matorrales de jara, aliaga, espliego y romero. Disponemos de un pinar de repoblación, próximo a Purujosa, con los barrancos de Peña del Águila y del Roble. Si queremos aprovechas nuestros paseos por los alrededores, siempre que sea temporada, podemos coger rebollones, setas de cardo y setas de chopo. En cuanto a la caza abunda el jabalí, el corzo, la perdiz y el conejo.

No podemos dar por concluida esta pequeña presentación de nuestro pueblo sin referirnos a las Calcenadas, prueba senderista no competitiva alrededor del Moncayo, con salida y regreso a Calcena y que se realiza el primer fin de semana de agosto, coincidiendo con el comienzo de las fiestas en honor de la Virgen del Rosario y de Santa Constancia. Antiguamente estas fiestas se celebraban el primer domingo de octubre y desde años se han recuperado en un “pequeño formato”.

La Calcenada tiene un recorrido largo de 104 kilómetros que se puede realizar andando, corriendo o a caballo. Tienen dos versiones cortas de 16 y 26 km. que se pueden realizar andando o corriendo y para las bicicletas de montaña hay dos circuitos, uno de 111 km. y otro de 68 km. Esta prueba, que este año ha cumplido 18 años, ha otorgado visibilidad a este pueblo tan pequeño y su realización implica la participación como voluntario de muchos calcenarios.

Lugares próximos de interés:

  • Purujosa, 7 km., un pueblo encantador, con un interesante casco urbano situado en lo alto de un gran peñasco y unas esplendidas vistas desde su parte más alta. Tiene el extraño record de ser el pueblo más pequeño del mundo con semáforo.
  • Mesones de Isuela, 26 km., y su imponente castillo gótico de los Fernández de Luna.
  • Illueca, 24 km, con su castillo-palacio de los Luna en el que nació Benedicto XIII, el “Papa Luna”, de arquitectura mudéjar, renacentista y barroca. Antes de llegar a Illueca pasaremos por Jarque de Moncayo (18 km), dominada por la silueta de su castillo recientemente restaurado y por Gotor (21 km) con su convento dominico de Nuestra Señora de la Consolación, parcialmente recuperado como albergue, bar y restaurante.

Este es nuestro pueblo. Las palabras se quedan cortas para describirlo y las sensaciones que transmite no se pueden transcribir. Tienes que disfrutarlas. En un prado conocido como la tabla de Navarra, al otro lado del río, pensamos edificar nuestra residencia en régimen de cooperativa. Es un sueño pero si te sitúas encima y miras al frente observarás una hermosa realidad: Calcena. VEN A CONOCERNOS, TE GUSTARÁ.

Let's make the communities movement thrive!

You can help more people discover intentional communities by signing up as a monthly donor. For every new monthly donor (even as little as $5 per month), we will receive an additional $100 thanks to the Fund for Democratic Communities! 

Your donation gives belonging and hope for the future. 

DONATE